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miércoles, 24 de septiembre de 2008

¿Un país inexistente?

El pasado día 20 Santiago Auserón escribía un artículo en el diario El País. Como me parece muy interesante su reflexión y puede que haya alguien que no lo leyó en su momento, aquí os lo dejo.

"Canciones que todavía no existen"

Con la última década del pasado siglo, la sociedad española iniciaba un giro de signo muy distinto a los cambios que durante la transición permitieron llenar el aire de nuevas canciones. Las marcas comerciales se adueñaban del deseo de ser o parecer rockero, mientras el poder orientaba con deliberación sus consignas hacia la pasión por el deporte. Toda una generación de deportistas españoles sube hoy a lo más alto del podio, el deporte se ha convertido en gran empresa pública. Las canciones entretanto han perdido todo afán de originalidad, forzadas por el cálculo de audiencia en los medios. Los jóvenes hacen cola para probar el estrellato, listos para soportar cualquier humillación, siempre y cuando sea ante las cámaras, con la bendición de sus padres. Los concursos televisivos de canto proliferan, mientras el repertorio se limita a la repetición estéril. La pasión por el deporte -el amor popular a sus ídolos quemados en pocos años- y la banalización comercial de las canciones parecen responder a un mismo patrón ético que no resulta ser ni musical ni deportivo. En la Grecia antigua la música compartía con la educación física la responsabilidad de formar buenos ciudadanos. ¿En manos de qué oscuro sentido del bien común han cedido una y otra sus valores?

Los adolescentes intentan escribir nuevas canciones, pero la sociedad mediática les da la espalda, atenta sólo al estribillo conocido. El público educado por el rock envejece llenando festivales de jazz. La música de improvisación se ha hecho merecedora de reconocimiento por aunar la tradición afroamericana con el flamenco, pero necesita nuevas canciones para no repetir siempre la misma copla. Una buena canción no nace del talento solitario, sino de una trama de implícitos renovados por el ingenio popular, cuando se opone al chiste recurrente. La canción pone en juego una modalidad de inteligencia que pocas veces se desarrolla en las aulas, nunca entre los que especulan con el suelo o la audiencia pública. Estamos ante un serio problema educativo. La excusa para frenar la cultura heredada de los sesenta es la supuesta tendencia de los jóvenes a confundir música y vicio. Suposición errónea, si atendemos a la generalización de la corrupción en otras capas de la sociedad. La cultura del rendimiento forzoso se parece mucho al uso de estímulos artificiales. Lo que se teme de los jóvenes no es tanto la formación de malos hábitos, más propios de los adultos, sino la capacidad de concebir algún valor que no se reduzca a mercancía. La educación musical no solamente influye en el sentido de las proporciones, como decían los antiguos griegos, sino que nos convierte en testigos y artífices de vínculos que ningún programa político recoge. Sin buenas canciones los especuladores triunfan, pero los deportistas no saben qué entonar en sus celebraciones. Los humoristas se ponen pesados, las artes y las letras se quedan sin un aliado imprescindible. Los políticos imponen su visión restringida de lenguas y naciones, la sociedad entera sufre una carencia de aire fresco, de ganas de inventarse.

¿Se imaginan un país en el que se pusiera de moda renunciar a toda forma de beneficio poco honesto, donde el machismo no se cobrase una sola víctima, donde las diversas comunidades y lenguas se exigiesen unas a otras lo mejor de sí mismas, en vez de replegarse sobre un sacrosanto simulacro de identidad? Ese país sólo existe en las canciones. En las canciones que todavía no existen. Pero es el único que reconozco como propio.

martes, 15 de julio de 2008

Jóvenes

Últimamente en las noches de los domingos he podido ver un programa de la ETB (televisión pública vasca) llamado Tu vista de Euskal Herria. Una serie de vascos "famosos" nos presentan lo que para ellos es su vista favorita. Imágenes a vista de pájaro, montañas, mar, playas, pueblos, calles, iglesias, museos, historia...En unos minutos nos muestran imágenes espectaculares, combinadas con pequeñas entrevistas a gente que por una u otra razón sirven para completar la narración hecha por el mismo personaje. Finalmente cada una de las vistas pueden ser votadas por la audiencia y por tanto una de ellas será la ganadora.

Difícil decantarse por alguna y fácil quedarse atrapado a la televisión. Paisajes impresionantes y que desde la perspectiva del helicóptero hace que incluso lo más feo parezca infinitamente más bello. Y por otra parte, las razones de la propia persona de por qué la ha elegido lo hacen un poco más especial. Y pensando precisamente en esto último, me he dado cuenta que el nexo de unión de la mayoría (no he visto todas pero casi) de las elecciones se debe a vivencias y recuerdos de la infancia o juventud.

Al hacer esta reflexión, en un primer momento pensé que se debía a que muchos eran menos jóvenes que otros. Pero después me di cuenta que tampoco era por la edad sino por la propia condición humana. Por ejemplo Javi Martínez (jugador del Athletic de Bilbao) escogió Lizarra como su vista favorita por sus recuerdos de cuando era niño. Y el chaval cumplirá en septiembre 21 años.

También en estos días me he puesto a ver "The Young Ones" una serie en DVD que tenía "aparcada" y que apenas había visto un capítulo una vez comprada. Esta serie se emitió en la ETB allá por mediados de los 80 cuando yo era un adolescente. Ví bastantes capítulos que me hicieron gracia, aunque no los entendiera del todo debido a que estaban doblados al euskera y mis conocimientos de la lengua no eran (ni siguen siendo) tan extensos. Pero aún así tenía un buen recuerdo de ella alimentado además porque fue objeto de conversación de "moda" entre otras cosas.

(The Young Ones- Capítulo 2: Petróleo (parte 1) en el que aparece Buddy Holly colgado en el techo de su nueva casa)


Esta serie de momento ha conseguido provocarme una duda: no sé si me gusta o me disgusta. Y a la vez me ha "puesto" una tarea: revisar muchos de los recuerdos de "aquellos maravillosos años", que en algunos casos creía buenos y no lo son tanto y viceversa.
"Gazteok", que así la titularon en euskera, también ha logrado que me acordara de que el título de la serie en inglés se debe a la canción del mismo nombre de Cliff Richard. Y al oirla me ha venido a la cabeza que cuando era un crío me gustaba una de Los Mustang que era su versión en español.

Los Mustang - Los Jóvenes



Para terminar, no sé qué pensaréis pero creo que las generaciones no cambian tanto, tal vez lo que les rodea y sus formas pero si Sócrates decía esto hace ya unos cuantos siglos...

"Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros."
Sócrates (470 AC-399 AC) Filósofo griego.