Vi el viernes pasado el estreno de un nuevo programa en Cuatro. Se llama REC y detrás de él se encuentra Jon Sistiaga, ese periodista que pasó a ser popular por ser compañero del desaparecido José Couso en la guerra de Irak. El periodismo de investigación será el protagonista en sus reportajes. Abordaron un tema muy duro: el de los niños que asesinan a sueldo en Colombia. Lo titularon acertadamente como Baby Sicarios. No sorprenderá si digo que lo que vi me puso los pelos de punta. Críos con menos de 10 años que ya contaban con cadáveres a sus espaldas. Barrios colindantes enfrentados en una guerra que se lleva por delante a un porcentaje elevado de jóvenes sin que los mismos habitantes sepan el motivo de la disputa. Jefes de bandas que apenas superaban la veintena siendo conscientes además de que su esperanza de vida no será muy larga. Cárceles-reformatorio en el que dividían a los menores internos en recuperables e irrecuperables. Adolescentes presos que no mostraban ningún tipo de arrepentimiento por sus crímenes. Una niña de 15 años que además de matar no tenía reparos tampoco en prostituirse con tal de ganar dinero (su mismo padre confesaba a la cámara medio atemorizado que daba por perdida a la joven).
De entre todos los niños que entrevistaron, sólo uno mostró vulnerabilidad y fragilidad. La dureza de una mirada más propia de un veterano de guerra que de un niño, se derrumbaba ante la demanda de cariño a su madre y el recuerdo de su hermana muerta siendo un bebé de pocos meses. Su testimonio resumía el cóctel explosivo que tienen en común todos ellos: pobreza extrema, familias rotas, desescolarización, malos tratos, falta absoluta de cariño...
Después de ver que la etapa más bonita de las personas, la niñez, se les escapa de esa manera tan cruel, sólo me queda pensar en lo afortunado que soy por la infancia que he tenido.
Me he quedado impresionado viendo este video de la ganadora de la versión ucraniana de Tienes Talento. Kseniya Simonova narra una historia conmovedora con algo tan sencillo como una mesa iluminada, sus manos y un poco de arena. Aunque dura 8 minutos merece la pena verlo de principio a fin y observar también las reacciones del público y de los miembros del jurado. Impactante.
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