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lunes, 30 de junio de 2008

Conversación para un cumpleaños

Ehhh, qué pasa capullo? ya te ha costado coger el teléfono. Qué pasa? Felicidades ostia!! Escucha, escucha un momento esta canción, a ver si sabes cuál es:



Te has acordado perfectamente no? Cómo lo pasábamos oyendo esta canción. Disfruta de ella y la próxima vez que nos veamos te doy mi regalo después de que nos abracemos como dios manda. Felicidades JL.

sábado, 24 de mayo de 2008

Vivir con las botas puestas

Solemos oir en entrevistas realizadas al actor o músico de turno comentar que cuando le llegue despedirse de esta vida le gustaría hacerlo sobre un escenario. Que sería la mayor satisfacción a la que podría aspirar. Que sería lo más grande morir con las botas puestas.

Hoy leemos la noticia que ayer ya reflejaban todos los medios. El montañero navarro Iñaki Ochoa de Olza ha muerto en el Annapurna. Por deseo de la familia su cuerpo se quedará allí, en contacto con la montaña que es donde él quería estar. Sin duda, la expresión más clara de lo que comentaba en el anterior párrafo.

Así como aceptamos que puede ser bonito y a la vez incluso gratificante morir desarrollando tu profesión o vocación, ¿por qué actualmente es una utopía VIVIR con las botas puestas?

Por ejemplo entre los pocos a los que oímos decir que hacen lo que les gusta y que encima les pagan (y extraordinariamente bien, por cierto) es a los futbolistas. Pero los que tienen profesiones más "comunes" y tienen la "suerte" de desarrollar su vocación en un trabajo, o están mal remunerados, o las circunstancias de su empresa, departamento, sector, jefes, compañeros,etc hacen de él un elemento insatisfactorio que incluso les provoque cierto repudio.

Luego se encuentran los que directamente realizan trabajos que no les satisfacen en absoluto. Bien por la propia naturaleza del trabajo o bien porque se desvía de su vocación personal. Actualmente en esta sociedad consumista en la que nos encontramos, si no nos gusta un artículo o producto que compramos, lo devolvemos y lo cambiamos por otro. Y algo tan importante como hacer lo que a uno de verdad le llena, en muchísimos casos es algo más que una quimera.
Y digo yo, ya que estamos aquí 4 días, ¿por qué nos vemos metidos en esta rueda que nos hace percibir lo "normal" como algo inalcanzable o casi de locos?

lunes, 31 de marzo de 2008

Un último esfuerzo puede valer la pena

Razones hay de sobra para ceder ante el viento que nos sopla de cara. Pero existen muchas más, presentes y futuras, que nos llevarán a puerto con seguridad.
(El Conde de Montecristo)

Canción de Enrique Bunbury - El viento a favor






En el mundo, en nuestras ciudades, pueblos y calles suceden cosas terribles que no hacen falta que yo las vuelva a repetir aquí. Muchas de estas penalidades las sufren en algunos casos otras personas ajenas a nosotros y en otros nuestro entorno más cercano. Algo de todo esto menciona acertadamente en su blog Bruno Pekín aquí y aquí.

Cuando las penalidades nos tocan más de cerca, incluso en propias carnes, el día a día se convierte en una travesía agitada y tortuosa. ¿Con qué ánimo pensamos en el futuro en esas circunstancias? Además de quererlo, necesitamos creer que el mañana que nos espera será mejor.

Si la confusión por el dolor, por la enfermedad, por el sufrimiento, por la explotación, por las injusticias y por tantas otras malas bocas que soplan en nuestra contra, no nos dejan verlo claro, sólo nos toca resistir y no decaer en nuestro camino. Hacer un último esfuerzo y esperar a que sople el viento a favor. Que seguro que llegará. Para todos. Sin duda.