Insoportable (basado en hechos reales): cap. I - El Ruido
Este primer capítulo se lo voy a dedicar al ruido, al puto ruido. Y en concreto al que emiten las personas, esa palabra que si va seguida de "humanas" sería una redundancia y en otros casos un halago.
Estas vacaciones he podido constatar que no aguanto a la gente maleducada. Así de rotundo suena y así lo digo. Bueno, en general no aguanto la mala educación. Y es que no todos tenemos la misma ni nos regimos con una lógica común.
Imaginemos por un instante una situación habitual en verano. Uno se encuentra cómodamente ubicado en la playa. Tumbado al sol, disfrutando de la brisa marina, descansando la mente y viendo el bonito paisaje. Pero este humilde edén se ve acechado por momentos. Un escuadrón de la muerte llega como si hubiera desembarcado en Normandía. A pesar de que la playa es extensa y hay espacio en muchos kilómetros a la redonda, una trouppe con varias generaciones en su seno, aborda e invade el límite racional de una paz playera. El "Bailar Pegados" de Sergio Dalma lo clavarían a la primera, pienso mientras me cago en su puta madre. En cuestión de segundos, me veo rodeado a escasos centímetros por sus armas invasoras. Toallas, sombrillas, neveras, tumbonas, colchonetas...Los tuppers saltan y las latas vuelan de un lado a otro. Conversaciones cruzadas entre sus miembros que ni el mayor experto de la CIA podría descifrar. Intimidades exhibidas a grito pelao sin recato ni pudor alguno. Voces que si fueran la música de un pub, se precintarían por el nivel de decibelios que emiten. Agotado anímicamente por tal atropello, miro el cuchillo que han dejado apartado en la arena y tomo la decisión que me pide el cuerpo. Me levanto, agarro el cuchillo con fuerza y me acerco lentamente por detrás hacia el patriarca del clan. Justo cuando se da la vuelta, se lo doy con una mueca forzada y me voy. Recojo mis bártulos y me alejo tanto como oigo que disminuye su griterío.
En verano como sabéis, también he estado en Estocolmo. Una de las cosas que me llamaron la atención es que por la calle o en los bares la gente habla en un tono normal y por tanto no tiene que gritar para hacerse oir. Ya sé que podemos decir que son más fríos y distantes, y no tan vehementes ni efusivos al relacionarse. Pero aquí por qué hay que vocear tanto? ¿Por qué en un bar apenas se puede seguir una conversación aunque no haya música? ¿Por qué se radian con amplificador las conversaciones por teléfono? ¿Por qué la gente no para de interrumpirse y no hay dios que se entienda?




