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lunes, 2 de marzo de 2009

Un Partido Sin Resolver

Ayer mismo en un pueblo de Sevilla en un partido de fútbol de juveniles varios jugadores le dieron al árbitro una brutal paliza. El motivo que la desencadenó fue la expulsión de uno de los jugadores del Cerro del Aguila. También hubo amigos y familiares que en plena agresión incitaron a los chavales a que siguieran pegándole. Justa o injusta la expulsión, pegar patadas y puñetazos a una persona como respuesta parece que no es una buena conducta. Y jalear la violencia de tu hijo que no llega a los 18 años tampoco parece que sea el mejor de los valores para transmitirle en su educación. Imagino que tanto los aficionados de ese equipo como los vecinos de ese barrio que no les gusten ese tipo de métodos, no quieran que esos chavales ensucien el buen nombre del Cerro del Aguila. Ni tampoco deseen sentirse representados por esa cuadrilla de maleantes. Es posible que decidan hacer algo que está en su mano y que es su expulsión del club. No les faltarían ganas de hacerlo también de su barrio pero eso ya es menos factible.

Cambiemos los actores de esta noticia por Euskadi, ETA, Batasuna, ANV, D3M y compañía. El árbitro puede ser nuestro amigo, padre, hermano o nosotros mismos. ¿Deben seguir viviendo entre nosotros personas que incitan, apoyan y celebran la violencia como los familiares de esos agresores? ¿Podemos seguir viviendo con este virus a nuestro lado durante más tiempo? ¿No tienen suerte los agresores de que el resto aún siendo abrumadoramente superiores en número no les respondamos con sus mismos métodos?

jueves, 22 de enero de 2009

Mi Originalidad

"¡Adiós rizos! Alisado definitivo por sólo 150€".
Esto ponía en un cartel en la puerta de una peluquería por donde pasé. Una evidencia más de hacia dónde vamos. Ansiamos lo que no poseemos y no valoramos lo que tenemos. Deseamos a otras personas y no a nuestra pareja, nuestras empresas son una castaña y las demás son excelentes, la vida del vecino es de película y la nuestra de cine de barrio, de pequeños queremos ser mayores y de adultos volver a ser niños. Si tenemos el pelo rizado, lo queremos alisar y viceversa. Si tenemos los ojos negros, los queremos azules. No nos gusta nuestro cuerpo y de manera artificial lo queremos como el de los famosos o como la vecina del quinto. Al final, no se nos podrá distinguir, seremos todos iguales.

Todos somos diferentes, sin copia y únicos en el planeta, y en cambio queremos ser un rebaño sin matices. Nuestro pelo, nuestra boca, nuestra voz así como nuestra manera de ser y todo el conjunto de lo que somos, es la identificación de nuestro irrepetible ADN. Somos originales desde el día en que nacemos. ¿Por qué empeñarnos en borrar nuestra orginalidad?

Aunque cuando nos hacemos "mayores" perdemos la inocencia y nos atrapa el engaño y la mentira adulta...


Hoy precisamente es el único día, junto al de Reyes, en el que no me importaría volver a ser un niño. Porque tal día como hoy empecé mi vida, personal e intransferible.

sábado, 10 de enero de 2009

¿Hablan de política en su casa?

Bush se despide del ejército reivindicando la invasión (palabra que sirve de parapeto para otra palabra: muertos) de Irak. En Gaza siguen muriendo personas a diestro y siniestro. ETA mata porque sus siglas son Euskadi y Libertad. La hija de Franco dice que en su casa no se hablaba de política porque no había conversaciones de asesinatos, presos o exiliados.

Y hoy yo me pregunto si en la casa de todos los responsables de los muertos que vemos cada día se habla de ello. Les dicen a sus hijos que la muerte de tantas personas es un mal necesario? o que hay muertes que no se pueden remediar? que el tinglado de este mundo funciona así? o incluso tienen más caradura para darles una justificación más obscena?

Para dar el contrapunto a tanta maldad y para que no nos quiten las ganas de creer en las personas todos estos hijos de puta que andan por ahí, termino con una canción que me da buen rollo. Aunque tenga un punto melancólico, es una melancolía positiva y que espero que como a mi os anime cuando la escuchéis.

Retales de una vida (Celtas Cortos)

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El Mayor Crimen

Después de cada asesinato de esta banda de hijos de puta, la siguiente frase de Ortega y Gasset cobra mayor sentido:

"El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar."

José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Monos, plátanos y chorros de agua fría

Hace unos días descubrí de forma accidental en el blog Microsiervos una historia que despertó mi atención. Por si había dudas de que descendemos del mono, este ejemplo nos las puede despejar. Os pego tal cual cómo lo cuenta el autor. A las reflexiones finales que recoge, yo añadiría una cosa más a la penúltima pregunta. Sería deseable que se la hicieran Txeroki y sus chicos, aunque no tengo muchas esperanzas desgraciadamente que a estas alturas se la cuestionen.
No hagas el indio, haz el Cherokee y así le ha ido.

Monos y Plátanos

"Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos.

Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar los plátanos los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo.

Pasado algún tiempo, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.

Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.

Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo.

Lo primero que hizo el mono novato nada más ver los plátanos fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar.

El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo.

Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso.

El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos.

Los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta los plátanos.

Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta: «No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así."


«Algunas veces esta historia se cierra con una moraleja o comparación directa con la situación de muchos proyectos o departamentos en las empresas.

En otras, se cierra con una cita (¿apócrifa?): «Como dijo Albert Einstein, ¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.»

Otras intentan explicar su significado: «No pierdas la oportunidad de contar esta historia a tus amigos, para que, de una o de otra manera, se pregunten por qué están golpeando y por qué estamos haciendo las cosas de una manera, si a lo mejor las podemos hacer de otra.»

Y otras versiones terminan con «¿Te suena conocido? Pues por eso una buena parte de la humanidad acepta las reglas sin preguntarse y son oprimidos sin más...»

martes, 28 de octubre de 2008

¿A las duras o a las maduras?

Llevo un tiempo dándole vueltas a una cuestión que os quiero exponer a continuación. No sé si será por no dar por supuesto nada o tal vez porque mi cabeza recurre a cualquier tema existencial para entretenerse, pero de un tiempo a esta parte me planteo por qué la madurez está unida a la dificultad. ¿Acaso no podemos madurar cuándo las cosas nos van bien?

Antes una de las cosas que decían los padres a sus hijos varones era que cuando hicieran la "mili" se harían hombres. Pero no les decían por ejemplo que si iban a tener un buen trabajo o si iban a encontrar una buena esposa o si les iba a tocar la lotería sería igual. ¿Sólo maduramos cuando las cosas se ponen difíciles? Si todo en la vida nos va cuesta abajo, ¿no conseguiremos ser adultos?. ¿La madurez es sinónimo de adulto y de responsabilidad?

Tengo claro una cosa y es que cuando más apreciamos algo es cuando más nos falta. Cada día sabemos lo que es la sensación de tener calor cuando nos metemos en la cama, pero seguramente cuando más lo apreciamos es cuando llegamos con mucho frío a casa y al acostarnos sentimos ese calor diferente al del resto de días. O cuando llega la hora de comer y tenemos más hambre que otras veces, ese día la comida nos sabe de forma diferente y más rica. ¿Madurar también consiste en saber apreciar lo bueno de la vida? ¿Sólo se puede conseguir eso tras pasarlo previamente mal?

Con lo que no termino de aclararme y a la vez me sublevo, es a la idea de que sólo maduramos cuando la cuesta se empina, al valle de lágrimas cristiano. Por qué no vamos a madurar cuando todo nos es favorable? Por qué?