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lunes, 24 de noviembre de 2008

Desaparecidos: El Pueblo Vencerá

Al margen de cualquier tipo de polémica por la iniciativa judicial del juez Garzón, actualmente existen personas, quieran o no quieran olvidar algunos, que no saben dónde yacen los restos de sus familiares desaparecidos durante la guerra civil o en la posguerra. Algo que por otra parte a cualquiera con un corazón "sano" le debería conmover.

Tenemos en la memoria colectiva, además de las atrocidades perpetradas por el dictador Franco, otras muchas realizadas en otros países. Obviando el terrible genocidio judío por parte de Hitler y sus compinches, al otro lado del charco todos recordamos las barbaridades y asesinatos hechos bajo las dictaduras chilena o argentina, por poner dos de los ejemplos más relevantes.

Del mismo modo que en esos países sudamericanos hay ciudadanos que estuvieron (y están) a favor de los dictadores de turno, aquí también hubo fieles al régimen en el pasado y hoy en día unos intentan disimular su afecto al caudillo y otros ni tan siquiera se molestan en eso.

En 1987 U2 publicó The Joshua Tree, uno de sus discos más vendidos y el que le catapultó a la primera división de la música. Ese disco lo cerraba una canción que Bono compuso después de un viaje a centroamérica, como homenaje a las madres de los desaparecidos en San Salvador. Fueron estas mismas madres las que le dijeron que ellas se inspiraron en las de la plaza de mayo de Buenos Aires. La primera vez que tocaron Mothers Of The Disappeared fue el 19 de diciembre de 1987 en Tempe (Arizona) añadieron un canto en castellano que decía "El Pueblo Vencerá" y que en iberoamérica tiene mucho significado.

Ese significado se pudo comprobar en febrero de 1998, el día anterior a su concierto en Buenos Aires, el grupo irlandés se reunió con las madres de la plaza de mayo y les invitaron a subir al escenario durante la canción y volvió a sonar más emocionante que nunca.



Días más tarde, el 11 de febrero, la gira Popmart recaló en Santiago, la capital de Chile, un país que sufrió la sangrienta dictadura de Pinochet. U2 también invitó a una representación de madres para que expresaran en el mismo concierto quién era cada una de ellas y sus desaparecidos. Ni el mayor cafre del mundo podría ver el siguiente video sin emocionarse. Es impensable imaginar que haya alguna persona que censure, grite o silbe en contra de estas madres. Pues aquél día algo de eso ocurrió durante algunos momentos. Ni Bono se libró de algún que otro chillido.



Al ver esto me hago la siguiente pregunta: si en la próxima gira del grupo, subieran al escenario del concierto en Madrid madres de desaparecidos en la guerra civil, habría abucheos y signos de desaprovación?

lunes, 13 de octubre de 2008

Los desaparecidos "vivientes" en la posguerra

La reciente iniciativa del juez Garzón para intentar saber dónde se encuentran los desaparecidos durante el franquismo ha causado cierta polémica. Al margen del rechazo que esta medida ha generado en ciertos sectores fácilmente identificables, personalmente me parece que es algo necesario, no sólo en lo relativo a cerrar una etapa en nuestra historia reciente, sino sobre todo para sus familias saber qué pasó con sus seres queridos y dónde se encuentran sus restos.

Dicho esto, quisiera acercar el foco de luz hacia otro tipo de desaparecidos que quizá hoy en día también se les sigue teniendo en el olvido y que aunque sobrevivieron estuvieron ocultos en vida. Algo que tal vez iguale al horrible destino de los asesinados.


Corría el año 1999 cuando en una esporádica visita a una librería descubrí un libro que compré al instante y que se acababa de reeditar ese mismo año. Su primera edición se publicó en 1977, dos después de la muerte de Franco.




Los periodistas Manuel Leguineche y Jesús Torbado realizaron una concienzuda investigación sobre las personas que por temor a represalias permanecieron ocultas durante la dictadura franquista. Recopilaron testimonios de los protagonistas que ponen los pelos de punta al lector más neutral y frío. En sus casi 500 páginas se percibe en primera persona el pánico y el miedo con el que "vivieron" encerrados los bautizados como "los topos". Gente que estuvo 20, 30 o 40 años escondidos en "zulos" construídos en sus mismas casas y que incluso al salir de su encierro mantenían el mismo miedo atroz con el que pasaron sus encierros. De su lectura se llega a la triste conclusión que el asesinato no es la única forma de "eliminar al enemigo".

sábado, 10 de mayo de 2008

Justicia=Conjunto Vacío

"La justicia es absolutamente nula si no se encuentra en la naturaleza."

Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.


Después de mucho tiempo me dí cuenta del error. Bastó una pequeña reflexión después de recibir un duro golpe. Esto me hizo percatarme de lo equivocados que estamos los humanos. Y lo peor de todo, que persistimos en ello. Establecemos valoraciones basándonos en términos de justicia.Y es un fallo porque tenemos abundantes ejemplos, propios y ajenos, de que no existe. Entendiendo inexistencia no como su antónimo (injusticia) sino como conjunto vacío. Un término que no contiene ningún elemento, ni el positivo (justicia) ni el negativo (injusticia).

Hay diversas situaciones en las que recurrimos a ese tipo de valoraciones. A decir que es justo que nos hayan ascendido en el trabajo porque nos lo merecemos. O bien ante una dura enfermedad sufrida por un niño decimos lo contrario. Hay múltiples ejemplos. ¿Por qué lo hacemos si sabemos perfectamente que actuar bien o mal no tiene una relación directa con lo que recibamos a cambio?. ¿Acaso nos merecemos todo lo bueno y lo malo que nos pasa?. Es evidente que no.

Si supiésemos que comportándonos bien, nos reportará cosas buenas, entonces tendríamos algo a lo que agarrarnos, y viceversa. Pero la realidad nos dice cada día que no es así. Podemos ser muy buenos en nuestro trabajo y no ser ascendidos nunca...o sí. O ser mediocres y tener un magnífico puesto...o no. Tal vez desprendamos bondad en cada una de nuestras acciones pero eso no nos asegura que la vida se porte bien con nosotros. O ser un redomado sinvergüenza y no pagar por ello.

Como conclusión a esta reflexión, nos queda pensar algo parecido a lo que sucede en el fútbol. Que jugar bien no te asegura que ganes un partido, pero tienes más posibilidades de victoria que si juegas mal.