martes, 2 de septiembre de 2008

La piara económica de Europa

Hoy la prensa española se hace eco de un artículo publicado en el diario británico Financial Times en el que llama PIGS a Portugal, Italia, Grecia y a España, que significa CERDOS en inglés. Las iniciales en el idioma de Shakespeare de los 4 países hacen posible este juego burlón a su vez con la marcha de la economía en los países mediterráneos.

Parte de razón tienen estos hijos de la Gran Bretaña al presentarnos un panorama tan desesperanzador pero la alusión a los cerdos también me suena a su clásico sentimiento de superioridad anglosajona, al más puro estilo Victoria Beckham con su célebre "España huele a ajo". O tal vez quieran mirar para otro lado después de leer el pasado 30 de agosto que su ministro de finanzas declaraba que el Reino Unido afrontará la peor crisis económica en 60 años.

El término PIGS por lo que he podido investigar gracias al blog completísimo de Leopoldo Abadía, un profesor del IESE, lo inventó el economista Andrew Clare, aunque alguien apunta que no es nada nuevo y que ese término ya se utilizaba en los 80. De todas formas, justo hoy cuando da pánico ver los gráficos de la evolución del paro, es un golpe bajo al optimista que todos llevamos dentro.

A mi personalmente de todo esto lo que verdaderamente me preocupa (sin demagogia) son las historias que hay detrás de las personas afectadas por la crisis y que afrontan un período oscuro sin trabajo y con deudas que pagar. Los que no me dan pena en absoluto son los que se han lucrado en el pasado a base de abusos y que ahora ven las orejas al lobo. Algunos han cerrado y otros lo harán pronto. Y no me refiero, como podéis intuir, sólo a los sectores de la construcción, inmobiliario o bancario. También al textil, al calzado, etc que ya comienzan a pagar con tiendas vacías por sus precios desorbitados. Y los perjudicados los pequeños comerciantes y el consumidor de a pie.

Me resulta paradójico que nuestro progreso tecnológico, la optimización de los sistemas de producción, la "deslocalización" de empresas a países en vías de desarrollo por su mano de obra barata ,etc todo ello orientado a abaratar los costes de producción, no hacen otra cosa sino aumentar el precio final para el comprador. Qué curioso es este progreso y bienestar humano.

(Foto sacada en Skansen, Estocolmo)

Aquí precisamente hay cerdos de sobra (me refiero a los de cuatro patas) y eso lo sabrá el director del Financial Times que en alguna visita seguramente se habrá zampado un buen plato de jamón. A mí del cerdo me gusta todo, hasta sus andares. Y pertenezco incluso al "Club Del Cerdo Cojo" (aunque últimamente está poco activo... y no miro a nadie) pero en este caso para mí la flema inglesa ha fallado en su escupitajo.

5 comentarios:

ROBERTO MOSO dijo...

Realmente es cabreante que en el United Kingdom sigan tan "flanboyants" con el resto de Europa y aquí estemos en cambio pendientes de su fútbol, de su música, de su idioma y de tantas otras cosas... no les vendría mal un bañito de humildad.

El Conde de MonteCristo dijo...

Pozí. Muchos aspectos debemos aprender de algunos países europeos, pero es verdad también que se deben fijar en nosotros para otros.

Yo por decir alguno escogería la educación y el respeto por las normas de por ejemplo Alemania o los países nórdicos, pero eliminaría su frialdad y su falta de espontaneidad.

Joseba Lafuente dijo...

A mí me parece que es una discusión en la que les interesa meternos. Nos entretienen con carnaza para desviarnos del verdadero problema que tú señalas. Los ladrones del FMI y compañía hacen cada vez más ricos a los ricos.
Todo juego de distracción.

Me voy al circo

Javier Vizcaíno dijo...

A mi lo que me mola de todo esto es que cuando el Financial Times da acualquiera una palmadita en la espalda, se saca pecho y se dice "Fíjate, hasta el FT dice..." Pues, hala, ahí tenéis...

El Conde de MonteCristo dijo...

Razón tienes con tu comentario JV. Tal vez ahora que el FT ha dado una colleja a los responsables de este desaguisado económico, lo desprestigien con algún término mitad faltón mitad soberbio. Tú, gran cazador de boutades y salidas de tiesto de tertulianos radiofónicos, hayas encontrado ya ese corte.
Esto me recuerda, salvando las distancias, a cuando ese esquiador nacionalizado español John Muelegg, que al ganar una medalla le llamaban "Juanito" y cuando después dio positivo se distanciaron rápidamente llamándole por su verdadero nombre.