martes, 28 de octubre de 2008

¿A las duras o a las maduras?

Llevo un tiempo dándole vueltas a una cuestión que os quiero exponer a continuación. No sé si será por no dar por supuesto nada o tal vez porque mi cabeza recurre a cualquier tema existencial para entretenerse, pero de un tiempo a esta parte me planteo por qué la madurez está unida a la dificultad. ¿Acaso no podemos madurar cuándo las cosas nos van bien?

Antes una de las cosas que decían los padres a sus hijos varones era que cuando hicieran la "mili" se harían hombres. Pero no les decían por ejemplo que si iban a tener un buen trabajo o si iban a encontrar una buena esposa o si les iba a tocar la lotería sería igual. ¿Sólo maduramos cuando las cosas se ponen difíciles? Si todo en la vida nos va cuesta abajo, ¿no conseguiremos ser adultos?. ¿La madurez es sinónimo de adulto y de responsabilidad?

Tengo claro una cosa y es que cuando más apreciamos algo es cuando más nos falta. Cada día sabemos lo que es la sensación de tener calor cuando nos metemos en la cama, pero seguramente cuando más lo apreciamos es cuando llegamos con mucho frío a casa y al acostarnos sentimos ese calor diferente al del resto de días. O cuando llega la hora de comer y tenemos más hambre que otras veces, ese día la comida nos sabe de forma diferente y más rica. ¿Madurar también consiste en saber apreciar lo bueno de la vida? ¿Sólo se puede conseguir eso tras pasarlo previamente mal?

Con lo que no termino de aclararme y a la vez me sublevo, es a la idea de que sólo maduramos cuando la cuesta se empina, al valle de lágrimas cristiano. Por qué no vamos a madurar cuando todo nos es favorable? Por qué?

9 comentarios:

ROBERTO MOSO dijo...

Interesante tema. A mí me encanta ese consejo que cerraba la película "El Pez Gordo": Pasa una temporada en California, pero no tanto como para hacerte blando, pasa otra en New York pero no tanto como para hacerte ágrio (algo así). De una forma u otra, si la vida no se interrumpe , maduras. Las experiencias duras están ahí, tarde o temprano llegan. La cuestión, quizá, sea madurar "bien", intentar que la vida no se convierta en una carga insoportable y mantener el tipo. Tratar de poderte mirar en el espejo interior y no darte asco. Algo así.

El Conde de MonteCristo dijo...

Hablas con mucho acierto de madurez como sinónimo de crecimiento personal pero, no hemos aprendido o nos han dicho o nos han inculcado que madurar es ser más responsable, más adulto, más puntos suspensivos? No nos han omitido tal vez esa acepción que tú planteas?
No sé, yo recuerdo cuando era un juvenil que decía que no quería ser maduro cuando fuera mayor porque me resultaba un sinónimo de adulto superresponsable, ciertamente aburrido y en cierta manera "domesticado".

Y otra cosa, hasta que no tenemos algún obstáculo importante no dejamos de ser niños para convertirnos en adultos (independientemente de la edad)?

(Esa peli de "El pez gordo" cuál es?)

ROBERTO MOSO dijo...

veamos, primero te mando a la entrada (por si no la leiste):
entrada

ROBERTO MOSO dijo...

Y ahora te linkeo la piníkula:
el pez gordo
Es distinta. me gustó.

El Conde de MonteCristo dijo...

Gracias por los enlaces. Había leído tu entrada pero no me acordaba. Me molan esos consejos finales.
Por si alguien quiere leerla, el enlace de antes no va (le sobra la última /), lo cambio y voilá Consejos y adevertencias para vivir

Arantza Sinobas dijo...

No nos escapemos de nuestra propia responsabilidad en esto.
A quién le gusta madurar? Quién, desde pequeño, es tan consciente de su necesidad, que dice: "Yo de mayor quiero ser maduro"?
Y el caso es que es necesario señores. Pero si fueramos "come il faut" lo haríamos poco a poco, según va discurriendo la vida, a pasitos cortos y bien daos. Pero...!!!! Oh! Resulta que preferimos seguir siendo unos patanes en ese sentido y, estando a gustito, ¿quién se plantea el cambio, eh?.
Pues bien, ya se encarga el hado de la existencia de removernos el jodido culo para que ocurra. Y claro, luego la conclusión que transmitimos a nuestros vástagos es que madurar es sinónimo de putada. Y ellos lo ven como algo motalmete aburrido y nada atractivo.
Ay! Vean o lean Peter Pan y analicen...

El Conde de MonteCristo dijo...

Has entrada con fuerza ehhh....Vamos a ver. Mi planteamiento no iba en la línea de eludir responsabilidades sino todo lo contrario. Creo que es necesario como tú dices, desde luego.
Lo que me preguntaba y os hacía partícipe de mi pregunta era si SOLO se madura cuando pasamos por dificultades, y yendo más allá por qué no vamos las personas a madurar cuando todo nos es favorable? Creo que el matiz es distinto.

Arantza Sinobas dijo...

Creo que yo hablo de lo mismo y además creo que tú mismo te contestas.
Madurar es posible en toda circustancia pero somos nosotros los que no queremos hacerlo de "buen rollo". La responsabilidad es lo que nos diferencia de los niños. Ellos no tienen niguna y eso es lo que añoramos de la infancia: que hay otro que se hace cargo siempre. Y ser responsable es madurar, entre otras cosas.
Siento si he molestado con mi comentario anterior...Nunca es mi intención, por muy fuertes que sean.

El Conde de MonteCristo dijo...

Molestar? no no y noooooo. Ha parecido eso?
Es así como dices, creo también que madurar implica responsabilidad sin esa red que nos protege en la infancia. Y que ya sea en la adversidad como con el viento a favor, todo es parte del proceso.
Hay un elemento que añades y es el de la educación que se da a los hijos respecto a las responsabilidades. Y es que si desde niños no se les permite tener algún tipo de responsabilidad sobre lo que hacen sucede lo que tú dejas entrever.